Cuello y hombros

Qué es lo que nos provoca tensión en el cuello y los hombros 

Muchas de las clases que impartimos comienzan con movimientos de cuello y hombros y tiene una explicación anatómicamente hablando.

Los movimientos suave de cuello y hombros liberan tensiones y pueden mejorar muchos de los dolores de cabeza, porque tienen una base física muy clara.

Cuando la tensión emocional y mental se acumula, el cuerpo responde aumentando la contracción de los músculos del cuello, los hombros y la parte superior de la espalda. Esta contracción sostenida reduce el flujo sanguíneo en la zona, comprime estructuras nerviosas y altera la oxigenación de los tejidos. Con el tiempo, esta combinación de tensión muscular y menor circulación favorece la aparición de cefaleas tensionales, uno de los tipos de dolor de cabeza más frecuentes.

La tensión en los músculos de cuello y hombros limita la movilidad, aumenta la rigidez y genera puntos de dolor que pueden irradiarse hacia la cabeza, la mandíbula o la zona ocular. El dolor no surge de forma aislada, sino como resultado de una acumulación progresiva de tensión no liberada.

Al hacer esos movimientos lentos al inicio de las clases favorecen la relajación muscular, mejoran el flujo sanguíneo local y permiten que llegue más oxígeno a los tejidos. Al reducir la compresión muscular, se disminuye la irritación nerviosa y se envía una señal de calma al sistema nervioso. Este efecto no es solo mecánico, sino también neurológico: el cuerpo interpreta el estiramiento como una invitación a salir del estado de alerta.

Además, los estiramientos del cuello y los hombros facilitan la activación del sistema nervioso parasimpático, responsable del descanso y la recuperación. Esto ayuda a disminuir la frecuencia de los dolores de cabeza relacionados con el estrés y reduce la intensidad de los episodios cuando aparecen.

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